Terrores Nocturnos

En materia de parasomnias no se deben confundir términos. Aunque estas son muy parecidas entre sí y pueden definirse como un conjunto de actitudes y comportamientos anormales durante las distintas fases del sueño, cada una de ellas son distintas entre sí, ya que se manifiestan en distintos momentos del sueño.

Muchas de estas no suponen un verdadero peligro clínico y suelen desaparecer con el paso del tiempo, sin embargo algunas de estas suelen estar asociadas a enfermedades mucho más graves como la narcolepsia, enfermedades psicológicas graves o en algunos casos a enfermedades neurodegenerativas como el parkinson o la senilidad.

En esta ocasión se hablará sobre el terror nocturno. Un cuadro que se sucede durante la noche, en el cual la persona que la sufre es víctima de un ataque de pánico súbito. No debe confundirse, como se ha afirmado, con otras parasomnias como la pesadilla, la cual es muy similar.

En el presente artículo se explicarán las causas y características de los terrores nocturnos, así como sus diferencias con las pesadillas y las posibles implicaciones clínicas que puede tener el sufrir estos episodios en la edad adulta.

Causas y Características

Las principales causas de los terrores nocturnos son las siguientes:

 

Falta de sueño

 

La falta de sueño es una de las principales causantes de todo tipo de parasomnias. No son la excepción los terrores nocturnos. Cuando una persona no descansa el tiempo recomendado por los médicos (8 horas de descanso ininterrumpido en adultos y en el caso de niños un máximo de 12 horas diarias es lo más adecuado) es más propenso a sufrir de este tipo de trastornos.

 

Fiebre

 

Se ha determinado que la fiebre puede ser causante de episodios de terrores nocturnos y pesadillas. En caso de sufrir de estos episodios acompañados con fiebre, es recomendable acudir a la inmediatez al médico, ya que la fiebre en sí misma es una advertencia natural del organismo que indica que se está atravesando un cuadro viral o infeccioso.

 

Estrés y tensión emocional

 

Los estudios han indicado que una de las principales causas (en casos normales) de este tipo de trastornos son el estrés y las cargas de tensión emocional. Distintos estudios han determinado que el estrés es causante de desequilibrios emocionales como la depresión, el decaimiento, la irritabilidad y los cambios drásticos de humor.

Es sabido que las emociones, a su vez, son causantes de desequilibrios en el organismo. Cuando una persona se encuentra en un estado anímico bajo, es más propenso a sufrir enfermedades ocasionadas por agentes patógenos (gripe, infecciones, cuadros virales, etc.).

Si se suman estos dos factores emocionales al estado de una persona puede llegar a sufrir de enfermedades mayores como el dolor muscular, e incluso a largo plazo todo tipo de enfermedades neurodegenerativas, o bien enfermedades crónicas graves. Los médicos recomiendan practicar actividades de esparcimiento para reducir las cargas de estrés y tensión emocional.

Hay que destacar que es muy probable que estos trastornos, como la inmensa mayoría de todas las patologías relacionadas con el sueño, se manifiesten por motivos genéticos en algunos casos. Sin  embargo, toda la población ha sufrido en algún momento de estos episodios, sobretodo en la infancia y la adultez temprana, desapareciendo pasadas las tres décadas de vida.

Otra posible causa de los terrores nocturnos en la infancia es que estén probablemente relacionados con el crecimiento y desarrollo neurológico de los individuos. Sin embargo, la ciencia no ha hecho aún grandes avances en establecer una clara relación entre esto episodios y el crecimiento.

En ese sentido, las principales características de los terrores nocturnos son las siguientes:

  • Los episodios de terror nocturno se acontecen y ni los adultos, ni niños que los sufren no son capaces de recordar el por qué han sufrido ataques de pánico. Cuando se trata de pesadillas, los que las sufren suelen recordar a detalle los sueños que han tenido.
  • Se suceden durante el sueño No REM, lo cual las diferencia de las pesadillas, que suceden durante este periodo del sueño.
  • En el caso de los adultos que los sufren, puede deberse al consumo de bebidas nocivas para la salud como los narcóticos, bebidas alcohólicas, medicamentos antidepresivos, entre otras.
  • Los estudios han determinado que la hiperactivación del sistema nervioso central durante el sueño es la principal razón de los terrores nocturnos en niños. El exceso de actividad cerebral que hay a corta edad puede ocasionar estos episodios.
  • Los terrores nocturnos pueden estar relacionados con trastornos psicológicos y de sueño graves como la narcolepsia y la esquizofrenia en adultos.

Los terrores nocturnos pueden guardar estrecha relación con otras patologías del sueño mucho más graves (como narcolepsia, por ejemplo) e incluso pueden confundirse con otras parasomnias como las pesadillas, razón por la cual es importante consultar a un experto en caso de manifestarse muy seguido  y en periodos de larga duración.

Para determinar si se trata de un episodio normal, o si está vinculado a algo más grave, lo más adecuado es que el médico tratante realice distintos exámenes que pueden ayudar a explicar la aparición de estos cuadros en el paciente.

Las parasomnias o no son graves y responden a un proceso normal del crecimiento, o forman son síntomas de una enfermedad mayor. El diagnóstico determinará las causas reales de ellas.  

Diagnóstico

El diagnóstico de los terrores nocturnos se hace a través de los siguientes estudios, que acompañarán la toma de datos que se realiza en la historia clínica:

 

Análisis físico

 

El médico tratante, además de una historia, realizará un análisis físico al paciente para determinar por qué se manifiesta esta parasomnia en el paciente. Puede que este determine, a través del examen, si se debe a un cuadro de estrés o si hay otra enfermedad que pueda estar causando los terrores nocturnos en el paciente.

 

Polisomnografía

 

Este estudio es con toda probabilidad uno de los más importantes en materia del sueño. En él se mide, dentro de un espacio controlado (generalmente un laboratorio o clínica de sueño) la actividad cerebral del paciente, su frecuencia cardiorrespiratoria, el movimiento ocular y la actividad muscular de las extremidades del paciente.

La compilación de todos estos datos le permitirán al médico tratante determinar las causas exactas de los terrores nocturnos y aplicar el correcto tratamiento. Si los terrores nocturnos se deben a síntomas de narcolepsia, es importante aplicar un tratamiento específico para atenuar estos episodios.

Tratamiento

Para los terrores nocturnos no existe un tratamiento especial, ya que no tienen consecuencias clínicas graves por sí solos y en el caso de los niños, desaparecen por sí solos. Los tratamientos más comunes de los expertos son las siguientes:

 

Meditación y relajación

 

Como se ha dicho, una de las principales causas de los terrores nocturnos puede deberse al desequilibrio emocional y el estrés. Lo que recomiendan los expertos es realizar ejercicios de meditación y relajación (yoga, contemplación, ejercicios de respiración) con los cuales el individuo pueda reducir la tensión emocional.

Estudios en el área neurológica adelantados en la india por el médico Vilayanur S. “Rama” Ramachandran han determinado la efectividad de estas prácticas para atender desequilibrios emocionales.

 

Tratamiento farmacológico

 

Aunque es muy poco probable que los médicos receten un tratamiento con medicamentos, es probable que en casos muy graves o que estén relacionados con algún trastorno mayor, los expertos recomienden benzodiacepinas.

Recomendaciones para controlar los terrores nocturnos

  • En el caso de manifestarse este tipo de cuadros en niños, lo más recomendable para los padres es dejar que el episodio se suceda pacientemente, cerciorándose que el pequeño no se lastime durante el episodio.
  • No es recomendable despertar a quienes sufran de terrores nocturnos, ya que la desorientación y la confusión que pueden sucederse después de despertarse pueden impedir que se retome el sueño de forma habitual.
  • En el caso de adultos, evitar el consumo excesivo (o suprimirlo, si es posible) de bebidas alcohólicas o sustancias nocivas para la salud como el tabaco.
  • Mantener un horario fijo de descanso, en el cual se cumpla con el tiempo recomendado (tanto en adultos, como en niños) de sueño.
  • Se recomienda fijar una rutina relajante diaria antes de dormir, que no esté cargada de actividades que generen altas cargas de esfuerzo físico o mental en el individuo que sufra de estos episodios, especialmente en niños pequeños, donde es más común que se manifiesten.
  • Evitar comer alimentos pesados antes de dormir. Algunos alimentos pueden ser propiciadores de estos episodios.
Referencias:

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