Síndrome de Kleine Levin

Existen incontables trastornos del sueño, pero uno de los más curiosos e interesantes es el Síndrome de Kleine-Levin o el síndrome de la bella durmiente.  Este síndrome se caracteriza por la presencia de episodios de hipersomnia (incapacidad de controlar la ensoñación y sueño excesivo consecuente) en el que el individuo puede llegar a dormir hasta 20 horas seguidas.

Aunque los expertos recomiendan descansar durante un periodo de 8 horas diarias y aseveran que para mantener la salud es importante mantener un patrón de sueño constante, explican que el excesivo e incontrolable proceso del sueño puede estar relacionado con daños neurológicos. Este trastorno fue registrado por vez primera por los psiquiatras Willi Kleine (alemán) y Max Levin (norteamericano) entre los años 1925 y 1930.

En el presente artículo se explicarán todos los alcances del síndrome Kleine-Levin, diagnóstico y tratamiento comúnmente utilizado por los médicos para atender la dolencia.

Causas y Características

La ciencia moderna todavía no es capaz de explicar las causas exactas de este trastorno del sueño, sin embargo, algunas investigaciones explican que el síndrome de la bella durmiente es ocasionado por supuestas alteraciones en el normal funcionamiento del hipotálamo y del sistema límbico.

También, se explica que algunas alteraciones de las estructuras subcorticales que están vinculadas a la regulación de las emociones y del sueño pueden ser otra causa probable del síndrome Kleine-Levin.

La ciencia ha observado, a través de estudios del comportamiento cerebral durante el sueño que en gran cantidad de pacientes que sufren el trastorno se presenta una hipoperfusión del sistema límbico, la corteza frontotemporal y el tálamo. Esto quiere decir que se reduce la cantidad de sangre que alcanza estas regiones, razón por la cual no tienen la irrigación adecuada.

Debido a estas razones, la actividad electro encefálica se reduce notoriamente. Diferentes estudios aseveran que la principal causa del síndrome puede estar influenciada por herencia genética, ya que se han registrados casos asociados a un mismo grupo familiar. Los estudios en la materia, sin embargo, todavía no son concluyentes.

Otras causas probables del síndrome pueden ser el traumatismo craneal u otras enfermedades infecciosas. Asimismo, el estrés severo podría ser causante del trastorno.

En ese sentido,  las características más comunes del trastorno son las siguientes:

  • Episodios severos de hipersomnia: El individuo puede mantener largos periodos de sueño de más de 18 horas diarias. Este es el principal síntoma del síndrome de Kleine-Levin.
  • Conducta sexual desinhibida: El individuo puede tener llegar a aumentar su sexualidad y la frecuencia con la que practica estas actividades.
  • Deterioro de las capacidades mentales: Las personas pueden tener dificultades para concentrarse, manifestar pérdida de memoria y dificultades para razonar.
  • Hiperfagia: El paciente puede llegar a tener apetito excesivo y anormal, ocasionando que el mismo coma grandes y excesivas cantidades de comida.
  • Alucinaciones y desorientación: El síndrome puede ocasionar alucinaciones hipnagógicas en quienes lo padecen. Al despertar, estos normalmente despiertan sumamente desorientados, esto se debe a los largos periodos de tiempo durmiendo.
  • Es más común en hombres jóvenes: Las cifras indican que es un trastorno que afecta principalmente a adolescentes y hombres jóvenes que rondan la segunda década de vida. Los casos en mujeres son mucho menos comunes.

Los especialistas aseveran que los episodios pueden afectar la interacción social del paciente con su entorno laboral, familiar, profesional y social.

Diagnóstico

Para diagnosticar el síndrome de Kleine-Levin, los médicos realizan una historia clínica donde estudian los antecedentes del individuo, buscando con ello determinar las posibles causas. Como se ha mencionado, las causas exactas no se han determinado por la ciencia, sin embargo es posible detectar el trastorno a través de los siguientes estudios:

 

Examen físico del individuo

 

El primer estudio clínico que se realiza después de realizar la historia al paciente es un examen físico. Con este, puede descartarse cualquier enfermedad física o patógena. En caso de determinar que la manifestación de los síntomas se debe a la aparición de una enfermedad física, el médico puede recetar un tratamiento que ayudará a reducir su aparición y sus efectos.

El estrés podría ser diagnosticado con un examen físico. Este puede ser una causa en algunos casos.

Resonancia magnética y tomografía

 

 

Los médicos podrían solicitar la realización de una resonancia magnética y/o tomografía. Con ellos podría descartarse la aparición de algún cuerpo extraño en la masa encefálica. La tumoración y la coagulación de la sangre son lesiones que pueden causar dificultades de razonamiento, pérdida de memoria, dificultades de coordinación y ataxia.

En casos de visualizarse lesiones en la masa encefálica, es probable que se requiera de tratamientos especiales o intervenciones quirúrgicas de urgencia. La no atención de las lesiones cerebrales pueden ocasionar daños neurológicos severos o la muerte.

 

Polisomnografía

 

La polisomnografía o estudio del sueño es un análisis del comportamiento del paciente durante el sueño. En él se estudia la actividad cerebral, el movimiento ocular, la frecuencia cardiorrespiratoria y los movimientos musculares, especialmente de las extremidades del paciente.

Todo esto se realiza con la finalidad de determinar exactamente las razones del trastorno del sueño. Este estudio

 

Evaluación Psiquiátrica

 

Gran cantidad de casos registrados se han confundido con esquizofrenia. Por ello es importantísimo la realización de estudios minuciosos y el análisis de los antecedentes del paciente para evitar el uso de medicación inadecuada en pacientes psiquiátricamente sanos.

En ese sentido el estudio realizado para descartar la sospecha de esquizofrenia es la evaluación psiquiátrica haciendo uso del manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Este manual fue  publicado por la American Psychiatric Association (Asociación Estadounidense de Psiquiatría), la cual es pionera en el estudio de esta enfermedad psiquiátrica.

Tratamiento

El tratamiento normalmente recetado para este trastorno es de origen farmacológico.  Se utilizan medicamentos estimulantes, antiepilépticos, antidepresivos y antipsicóticos. Sin embargo, debido a que el trastorno es sumamente infrecuente, no es posible determinar con exactitud cuál de todos ellos es realmente efectivo.

Como los estudios del síndrome Klein-Levin siguen en fase experimental, se han realizado varios ensayos controlados aleatorios para verificar que el tratamiento farmacológico es realmente efectivo. Asimismo se han hecho ensayos terapéuticos de diseño doble ciego, utilizando placebos como medida de control.

Referencias

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